Congreso

Crónica del Congreso escrita da Maria Teresa Tenti

Primera parte de la Crónica del Congreso  (también publicado en COFALC http://cofalc.org/)

  1. PERTENENCIA 

         Hay acontecimientos que suceden de cuando en vez que nos permiten apreciar hechos, circunstancias, voces, vidas desde una óptica diferente, como si nos quitáramos los anteojos y recobráramos plena visión.

Esto aconteció y acontece cuando meditamos sobre nuestra pertenencia a la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, que supo ver la necesidad de su tiempo, y propuso a la Santa Madre Iglesia, en la persona del Sumo Pontífice, entregarse a la misión de llevar la buena nueva del Evangelio a los que habían extraviado el camino que conduce a la Verdad, pero también a los que no había tenido oportunidad de conocerla.

Ochocientos años pueden parecer un suspiro si es que los comparamos con sucesos como la presencia del hombre en el planeta, pero ¡cuánta agua  corrió bajo el puente si hacemos un brevísimo viaje por la historia, desde la Edad Media hasta este Siglo XXI!. Y cada uno puede dejarse conmover por un Tomás de Aquino, una Catalina de Siena, un Antonio de Montesinos y su comunidad… ¡Tantos y tantos modelos!

Y entonces cobramos conciencia de la vigencia del anhelo de Nuestro Padre Domingo, porque hoy, como ayer, el hombre necesita del anuncio de la salvación, nuevas fronteras nos interpelan y nos obligan a abandonar la tibieza de nuestras cómodas vidas y asomarnos para ver los rostros de los hermanos que nos necesitan.

Y como el salmista podemos preguntarnos ¿qué méritos tenemos para pertenecer a esta Orden, reconocida por el Papa Honorio III hace 800 años? ¿Acaso no se percibe la gratuidad? Un simple grano de arena, o una gota del mar…

Y ocurre que irrumpe el Jubileo, y durante la novena de años hemos reflexionado sobre la multiplicidad de expresiones, sobre la rica diversidad que se reconoce en los miembros de la Familia Dominicana. Mi nido: monasterio, convento, congregación, fraternidad, grupo, es tan diferente a otros, pero un sutil hilo nos mantiene unidos, impide que nos dejemos vencer por la desesperanza.

Y basta que conozcamos cómo es que un hermano nuestro continúa viviendo sólo en un país hostil, sin poder hablar de Dios a sus habitantes,  y cómo hermanas arriesgan su vida instalándose en campamentos de refugiados, que huyen de la guerra, del hambre, de la persecución por cuestiones de etnias, de culturas, de creencias… Ello es suficiente para que experimentemos la alegría de pertenecer a la Familia de los Predicadores, para que elevemos nuestro agradecimiento a Dios, para que dándonos cuenta de nuestra pequeñez procuremos crecer, madurar, fructificar en el servicio, en la Misión.

  1. CONGRESOS PARA LA MISION

          Desde el siglo pasado las personas se reúnen con quienes tienen afinidades que nacen de las creencias, actividades, ciencia, arte, etc, en congresos, foros y encuentros diversos. La Orden de Predicadores no es la excepción y conocemos espacios en donde las diferentes ramas en particular, o la familia de una determinada región, participan de ellos, en donde se conjuga la celebración, la reflexión y la adopción de decisiones que marcarán el futuro.

En esta instancia nos referiremos a los Congresos sobre la Misión de la Orden de Predicadores, con datos obtenidos de fuentes instrumentales inobjetables: un artículo de Fray Betto publicado en una Revista de CIDAL –año 1992 n° 24- y de la Convocatoria al celebrado recientemente en Roma.

Fray Betto menciona tres Congresos, que se realizaron en los años 1973, 1982 y 1991, de los cuales haremos una breve referencia. El primero, celebrado en Madrid en el Convento de Alcobendas, tuvo por tema “Anunciar el Evangelio a todos los Pueblos”, y participaron frailes y religiosas. Alguien lo calificó como “el Vaticano II de la Orden”.

El segundo giró alrededor del tema “Predicar la Buena Nueva de Jesucristo a los Pobres del Tercer Mundo”, se reunió en el mismo lugar, y trabajó cuatro ejes: La Palabra en el mundo actual, la Buena Noticia en el Tercer Mundo, Las Prioridades de la Orden y la Colaboración en la Familia Dominicana. Recordemos que las cuatro Prioridades habían sido enunciadas en el Capítulo General de Quezon City, Filipinas, año 1977 y que el Documento de Bolonia del año 1983 está referido a la Familia Dominicana.

El tercero se celebró en Agua Viva, México y se enfocó en “La Misión en Asia, África y América Latina”. Los temas estuvieron concatenados en un eje común, el Mundo Emergente, y las conclusiones se redactaron desde el ver, juzgar y obrar.

En el Capítulo de Trogir de 2013 se concibió la idea de un nuevo Congreso Para la Misión, broche final en la celebración del Jubileo de los 800 Años de Aprobación de la Orden. El tema: “Enviados a Predicar el Evangelio”. Se proyectó realizarlo en Roma, en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Auino –conocida como el “Angelicum”, del 17 al 21 de enero de 2.017.

Los objetivos del Congreso se resumieron así:

  • Promover la sensibilización y comprensión en campos y contextos de Misión;
  • Animar y promover la cooperación mutua entre entidades y regiones;
  • Incentivar la creación de redes de colaboración en el apostolado;
  • Identificar las presencias y formas de apostolado que necesitan ser reforzadas;
  • Proponer valores y directrices comunes a la misión de la Orden para profundizar el aporte en la misión de evangelización de la Iglesia.

Del Congreso participaron más de 600 miembros de todas las ramas de la Familia Dominicana, y poniéndolo en imagen diría que fue un tapiz de múltiples colores y matices, en perfecta armonía.

La propuesta es comentar esa policromía en sucesivas notas.

  1. LOGISTICA DEL CONGRESO DEL JUBILEO

          Roma, la llamada “Ciudad Eterna”, acogió a los dominicos y dominicas llegados de todos los rincones del planeta para participar del evento. Invierno riguroso, con nevadas en gran parte de la península itálica, y un terremoto en zonas devastadas anteriormente, con un alud que provocó la muerte de numerosas personas alojadas en un “albergo”. Ya habíamos sido prevenidos por el frío: era necesario ropa de abrigo, gorros, bufandas, guantes.

¿Dónde y cómo alojar a los más de seiscientos participantes? El Convento de Santa Sabina, la sede de algunas congregaciones religiosas, y una confortable Casa Tra-Noi –“entre nosotros”, cercana al Vaticano, para la mayoría. A la mañana nos buscaban los ómnibus que nos trasladaban al Angelicum y a la noche nos ingeniábamos para regresar en grupos empleando transportes públicos y/o taxis.

Con la inscripción recibimos una mochila que contenía una práctica carpeta con cierre y en su interior el programa, lapicera, block de notas, mapa de Roma. Con el correr de los días fuimos incorporando las publicaciones referidas a los momentos dedicados a la música, el arte, el teatro y también las de la liturgia. En la clausura recibimos un precioso estuche que contiene un Rosario y un librito para orar siguiendo los Nueve Modos de Santo Domingo. Mención especial: la estampa con la Oración del Papa Francisco.

Todos los días gozamos de buenos servicios de bufet en los intervalos y de abundantes almuerzos con variadas opciones, con sistema de autoservicio. Y hubo una recepción de bienvenida en el Angelicum y otra de clausura, servida en el Palacio Episcopal de San Juan de Letrán.

Como en todo Congreso, hubo ofertas variadas de publicaciones, en stands instalados en las galerías y de algunos productos para solventar proyectos espaciales. No faltaron los suvenires, intercambiados entre participantes.

La Universidad Santo Tomás de Aquino brindó su claustro para las actividades diurnas y vespertinas. En su espacioso Auditorio San Juan Pablo II se realizaron los actos de los que participaban todos los congresistas. Los talleres, de diversas temáticas, se organizaron en las tres lenguas oficiales –español, inglés y francés- y se desarrollaron en las aulas. Las actividades artísticas –concierto, teatro- tuvieron los espacios adecuados.

En las celebraciones litúrgicas hubo alternancia de lenguas, no sólo las oficiales, y se facilitó la participación mediante la proyección y la publicación de los textos, según el momento.

Un agradecimiento para todos los que intervinieron en la organización.

  1. CEREMONIA DE APERTURA

          Un especial clima expectante se vivía el martes 17 de enero, en pasillos del Angelicum. Los congresistas consultaban las pizarras con la información sobre los talleres de los días subsiguientes, se gestionaban los auriculares para las traducciones simultáneas y poco a poco se poblaba el Aula Magna San Juan Pablo II.

La alegría de ver a hermanos y hermanas con las que se compartieron encuentros anteriores, la sorpresa al descubrir a quienes se conocían por fotografías y/o videos… latía un especial momento de comunión.

Y en la entrada, dos personas singulares: el Maestro General anterior, Fr. Carlos Azpiroz Costa, y el actual: Fr. Bruno Cadoré. ¡Cuán diferentes en sus rasgos físicos, en su modo de relacionarse con quienes se acercaban a saludarlos! Meditaba en ello y daba gracias a Dios por haber suscitado vocaciones dominicanas tan variadas. Y recordaba a los anteriores Maestros que conocí: Fr. Damián y Fr. Timothy, con personalidades también peculiares.

Un video de los dominicos franceses, titulado “Esplendor de la Palabra”, nos permite apreciar la riqueza y la variedad en la misión. Un perro con una tea encendida en su boca va recorriendo senderos… Y como capítulos de una serie, los testimonios: un fraile que visita a los reclusos de una cárcel, la misión en un servicio para pacientes de cáncer, la cátedra espacio para la predicación…

No podía estar ausente el Himno del Jubileo: laudare, benedicere, praedicare…interpretado por alumnos de un instituto dominicano, que todos entonamos con emoción. Y la oración de apertura pronunciada por un hermano nuestro, Arzobispo de Praga ¡Cuánta riqueza!

Luego la elocuencia del anterior Maestro, Fr. Carlos Azpiroz Costa OP, que se presenta como “el cronista”, y hace memoria  y desgrana los acontecimientos que ocurrieron durante la novena de años. También nos reta a celebrar en los próximos otros sucesos no menos importantes, ocurridos ¡hace 800 años!

El Maestro Bruno pronuncia las palabras con las que da apertura oficial al Congreso. Reflexivas, maduras, invita a una mirada introspectiva para renovar el compromiso evangelizador. Estuvo siempre cercano, dispuesto al diálogo, a la fotografía.

Y las demás órdenes religiosas también participaron, en la persona de un  franciscano que preside la Unión de Superiores Generales: Fr. Mauro Johri OF, que pronunció la conferencia inaugural.

Concierto y cocktail para concluir una jornada memorable.

Crónica del Congreso escrita da Maria Teresa Tentihttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2017/02/IMG_20170120_151302-1024x768.jpghttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2017/02/IMG_20170120_151302-150x150.jpgEdoardo MatteiChronicleSliderSpanish
Primera parte de la Crónica del Congreso  (también publicado en COFALC http://cofalc.org/) PERTENENCIA           Hay acontecimientos que suceden de cuando en vez que nos permiten apreciar hechos, circunstancias, voces, vidas desde una óptica diferente, como si nos quitáramos los anteojos y recobráramos plena visión. Esto aconteció y acontece cuando meditamos sobre...
<h4><em>Primera parte de la Crónica del Congreso  (también publicado en COFALC http://cofalc.org/)</em></h4> <ol> <li><strong>PERTENENCIA</strong><strong> </strong></li> </ol> <strong>         </strong>Hay acontecimientos que suceden de cuando en vez que nos permiten apreciar hechos, circunstancias, voces, vidas desde una óptica diferente, como si nos quitáramos los anteojos y recobráramos plena visión. Esto aconteció y acontece cuando meditamos sobre nuestra pertenencia a la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, que supo ver la necesidad de su tiempo, y propuso a la Santa Madre Iglesia, en la persona del Sumo Pontífice, entregarse a la misión de llevar la buena nueva del Evangelio a los que habían extraviado el camino que conduce a la Verdad, pero también a los que no había tenido oportunidad de conocerla. Ochocientos años pueden parecer un suspiro si es que los comparamos con sucesos como la presencia del hombre en el planeta, pero ¡cuánta agua  corrió bajo el puente si hacemos un brevísimo viaje por la historia, desde la Edad Media hasta este Siglo XXI!. Y cada uno puede dejarse conmover por un Tomás de Aquino, una Catalina de Siena, un Antonio de Montesinos y su comunidad… ¡Tantos y tantos modelos! Y entonces cobramos conciencia de la vigencia del anhelo de Nuestro Padre Domingo, porque hoy, como ayer, el hombre necesita del anuncio de la salvación, nuevas fronteras nos interpelan y nos obligan a abandonar la tibieza de nuestras cómodas vidas y asomarnos para ver los rostros de los hermanos que nos necesitan. Y como el salmista podemos preguntarnos ¿qué méritos tenemos para pertenecer a esta Orden, reconocida por el Papa Honorio III hace 800 años? ¿Acaso no se percibe la gratuidad? Un simple grano de arena, o una gota del mar… Y ocurre que irrumpe el Jubileo, y durante la novena de años hemos reflexionado sobre la multiplicidad de expresiones, sobre la rica diversidad que se reconoce en los miembros de la Familia Dominicana. Mi nido: monasterio, convento, congregación, fraternidad, grupo, es tan diferente a otros, pero un sutil hilo nos mantiene unidos, impide que nos dejemos vencer por la desesperanza. Y basta que conozcamos cómo es que un hermano nuestro continúa viviendo sólo en un país hostil, sin poder hablar de Dios a sus habitantes,  y cómo hermanas arriesgan su vida instalándose en campamentos de refugiados, que huyen de la guerra, del hambre, de la persecución por cuestiones de etnias, de culturas, de creencias… Ello es suficiente para que experimentemos la alegría de pertenecer a la Familia de los Predicadores, para que elevemos nuestro agradecimiento a Dios, para que dándonos cuenta de nuestra pequeñez procuremos crecer, madurar, fructificar en el servicio, en la Misión. <ol start="2"> <li><strong>CONGRESOS PARA LA MISION</strong></li> </ol> <strong> </strong><strong>         </strong>Desde el siglo pasado las personas se reúnen con quienes tienen afinidades que nacen de las creencias, actividades, ciencia, arte, etc, en congresos, foros y encuentros diversos. La Orden de Predicadores no es la excepción y conocemos espacios en donde las diferentes ramas en particular, o la familia de una determinada región, participan de ellos, en donde se conjuga la celebración, la reflexión y la adopción de decisiones que marcarán el futuro. En esta instancia nos referiremos a los Congresos sobre la Misión de la Orden de Predicadores, con datos obtenidos de fuentes instrumentales inobjetables: un artículo de Fray Betto publicado en una Revista de CIDAL –año 1992 n° 24- y de la Convocatoria al celebrado recientemente en Roma. Fray Betto menciona tres Congresos, que se realizaron en los años 1973, 1982 y 1991, de los cuales haremos una breve referencia. El primero, celebrado en Madrid en el Convento de Alcobendas, tuvo por tema “Anunciar el Evangelio a todos los Pueblos”, y participaron frailes y religiosas. Alguien lo calificó como <em>“el Vaticano II de la Orden”.</em> El segundo giró alrededor del tema “Predicar la Buena Nueva de Jesucristo a los Pobres del Tercer Mundo”, se reunió en el mismo lugar, y trabajó cuatro ejes: La Palabra en el mundo actual, la Buena Noticia en el Tercer Mundo, Las Prioridades de la Orden y la Colaboración en la Familia Dominicana. Recordemos que las cuatro Prioridades habían sido enunciadas en el Capítulo General de Quezon City, Filipinas, año 1977 y que el Documento de Bolonia del año 1983 está referido a la Familia Dominicana. El tercero se celebró en Agua Viva, México y se enfocó en “La Misión en Asia, África y América Latina”. Los temas estuvieron concatenados en un eje común, el Mundo Emergente, y las conclusiones se redactaron desde el ver, juzgar y obrar. En el Capítulo de Trogir de 2013 se concibió la idea de un nuevo Congreso Para la Misión, broche final en la celebración del Jubileo de los 800 Años de Aprobación de la Orden. El tema: “Enviados a Predicar el Evangelio”. Se proyectó realizarlo en Roma, en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Auino –conocida como el “Angelicum”, del 17 al 21 de enero de 2.017. Los objetivos del Congreso se resumieron así: <ul> <li>Promover la sensibilización y comprensión en campos y contextos de Misión;</li> <li>Animar y promover la cooperación mutua entre entidades y regiones;</li> <li>Incentivar la creación de redes de colaboración en el apostolado;</li> <li>Identificar las presencias y formas de apostolado que necesitan ser reforzadas;</li> <li>Proponer valores y directrices comunes a la misión de la Orden para profundizar el aporte en la misión de evangelización de la Iglesia.</li> </ul> Del Congreso participaron más de 600 miembros de todas las ramas de la Familia Dominicana, y poniéndolo en imagen diría que fue un tapiz de múltiples colores y matices, en perfecta armonía. La propuesta es comentar esa policromía en sucesivas notas. <ol start="3"> <li><strong>LOGISTICA DEL CONGRESO DEL JUBILEO</strong></li> </ol> <strong> </strong><strong>         </strong>Roma, la llamada “Ciudad Eterna”, acogió a los dominicos y dominicas llegados de todos los rincones del planeta para participar del evento. Invierno riguroso, con nevadas en gran parte de la península itálica, y un terremoto en zonas devastadas anteriormente, con un alud que provocó la muerte de numerosas personas alojadas en un “albergo”. Ya habíamos sido prevenidos por el frío: era necesario ropa de abrigo, gorros, bufandas, guantes. ¿Dónde y cómo alojar a los más de seiscientos participantes? El Convento de Santa Sabina, la sede de algunas congregaciones religiosas, y una confortable Casa Tra-Noi –“entre nosotros”, cercana al Vaticano, para la mayoría. A la mañana nos buscaban los ómnibus que nos trasladaban al Angelicum y a la noche nos ingeniábamos para regresar en grupos empleando transportes públicos y/o taxis. Con la inscripción recibimos una mochila que contenía una práctica carpeta con cierre y en su interior el programa, lapicera, block de notas, mapa de Roma. Con el correr de los días fuimos incorporando las publicaciones referidas a los momentos dedicados a la música, el arte, el teatro y también las de la liturgia. En la clausura recibimos un precioso estuche que contiene un Rosario y un librito para orar siguiendo los Nueve Modos de Santo Domingo. Mención especial: la estampa con la Oración del Papa Francisco. Todos los días gozamos de buenos servicios de bufet en los intervalos y de abundantes almuerzos con variadas opciones, con sistema de autoservicio. Y hubo una recepción de bienvenida en el Angelicum y otra de clausura, servida en el Palacio Episcopal de San Juan de Letrán. Como en todo Congreso, hubo ofertas variadas de publicaciones, en stands instalados en las galerías y de algunos productos para solventar proyectos espaciales. No faltaron los suvenires, intercambiados entre participantes. La Universidad Santo Tomás de Aquino brindó su claustro para las actividades diurnas y vespertinas. En su espacioso Auditorio San Juan Pablo II se realizaron los actos de los que participaban todos los congresistas. Los talleres, de diversas temáticas, se organizaron en las tres lenguas oficiales –español, inglés y francés- y se desarrollaron en las aulas. Las actividades artísticas –concierto, teatro- tuvieron los espacios adecuados. En las celebraciones litúrgicas hubo alternancia de lenguas, no sólo las oficiales, y se facilitó la participación mediante la proyección y la publicación de los textos, según el momento. Un agradecimiento para todos los que intervinieron en la organización. <ol start="4"> <li><strong>CEREMONIA DE APERTURA</strong></li> </ol> <strong> </strong><strong>         </strong>Un especial clima expectante se vivía el martes 17 de enero, en pasillos del Angelicum. Los congresistas consultaban las pizarras con la información sobre los talleres de los días subsiguientes, se gestionaban los auriculares para las traducciones simultáneas y poco a poco se poblaba el Aula Magna San Juan Pablo II. La alegría de ver a hermanos y hermanas con las que se compartieron encuentros anteriores, la sorpresa al descubrir a quienes se conocían por fotografías y/o videos… latía un especial momento de comunión. Y en la entrada, dos personas singulares: el Maestro General anterior, Fr. Carlos Azpiroz Costa, y el actual: Fr. Bruno Cadoré. ¡Cuán diferentes en sus rasgos físicos, en su modo de relacionarse con quienes se acercaban a saludarlos! Meditaba en ello y daba gracias a Dios por haber suscitado vocaciones dominicanas tan variadas. Y recordaba a los anteriores Maestros que conocí: Fr. Damián y Fr. Timothy, con personalidades también peculiares. Un video de los dominicos franceses, titulado “Esplendor de la Palabra”, nos permite apreciar la riqueza y la variedad en la misión. Un perro con una tea encendida en su boca va recorriendo senderos… Y como capítulos de una serie, los testimonios: un fraile que visita a los reclusos de una cárcel, la misión en un servicio para pacientes de cáncer, la cátedra espacio para la predicación… No podía estar ausente el Himno del Jubileo: <em>laudare, benedicere, praedicare</em>…interpretado por alumnos de un instituto dominicano, que todos entonamos con emoción. Y la oración de apertura pronunciada por un hermano nuestro, Arzobispo de Praga ¡Cuánta riqueza! Luego la elocuencia del anterior Maestro, Fr. Carlos Azpiroz Costa OP, que se presenta como “el cronista”, y hace memoria  y desgrana los acontecimientos que ocurrieron durante la novena de años. También nos reta a celebrar en los próximos otros sucesos no menos importantes, ocurridos ¡hace 800 años! El Maestro Bruno pronuncia las palabras con las que da apertura oficial al Congreso. Reflexivas, maduras, invita a una mirada introspectiva para renovar el compromiso evangelizador. Estuvo siempre cercano, dispuesto al diálogo, a la fotografía. Y las demás órdenes religiosas también participaron, en la persona de un  franciscano que preside la Unión de Superiores Generales: Fr. Mauro Johri OF, que pronunció la conferencia inaugural. Concierto y cocktail para concluir una jornada memorable.

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One thought on “Crónica del Congreso escrita da Maria Teresa Tenti

  1. Thank you to Maria Teresa, or Teresita as you are affectionately known. What a joy to see you and other Dominican Family members during our time in Rome. After translating your report, I found myself back there at the Angelicum during the Opening Ceremony. Regardless of whom we sat or stood next to during the long days from the Tuesday to Saturday, or even travelled on the bus with each day, immediately there was the shaking of hands rejoicing in the fact that we were meeting another member of our Dominican Family. Some of us blessed to have worked on the ICLDF were able to meet our sisters or brothers from many parts of the world, and realising that we never anticipated meeting one another again. What a tremendous joy it was, thank you to those who worked so hard for many months previously. Veritas x June Ross – Australia

    Public CommentUserThank you to Maria Teresa, or Teresita as you are affectionately known. What a joy to see you and other Dominican Family members during our time in Rome. After translating your report, I found myself back there at the Angelicum during the Opening Ceremony. Regardless of whom we sat or stood next to during the long days from the Tuesday to Saturday, or even travelled on the bus with each day, immediately there was the shaking of hands rejoicing in the fact that we were meeting another member of our Dominican Family. Some of us blessed to have worked on the ICLDF were able to meet our sisters or brothers from many parts of the world, and realising that we never anticipated meeting one another again. What a tremendous joy it was, thank you to those who worked so hard for many months previously. Veritas x June Ross - Australia

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