Beato Angelico - José y Maria - Joseph and Mary

San José: un modelo para los laicos Dominicos

Recientemente he estado pensando mucho en José. En realidad no le damos mucha importancia – pero, por otro lado, tampoco lo hace la Biblia. Escuchamos de él solo cuatro veces: cuando el ángel le habla del embarazo extraordinario de María (Mt 1,18-24); cuando la lleva a Belén para el censo (Lc 2,4-5); cuando el ángel (¿el mismo?) le instruye llevarse a su familia fuera de la jurisdicción de Herodes (Mt 2,13-15); y cuando él y María buscan a Jesús desesperadamente y lo encuentran en el Templo de Jerusalén hablando con los maestros (Lc 2,48-50). Del mismo modo, tampoco escuchamos mucho de María, aunque ella ciertamente tiene un papel protagónico en la historia de la salvación.

Entonces, ¿qué podemos decir sobre José, el hombre invisible? Bueno, para comenzar, miremos su reacción ante el embarazo de María antes de la intervención del ángel: sabe que él no es el padre de la criatura que ella lleva en su vientre, y como es natural decide romper su compromiso con ella – pero decide hacerlo en secreto para no denunciarla ante la comunidad, para no convertir el asunto en un escándalo. Es el comportamiento de un hombre generoso y de buen corazón. Luego, cuando el ángel le dice quién es el Padre del niño por nacer, presta su consentimiento de inmediato. Siempre hablamos de María y de la naturaleza trascendental de su “Sí” en la anunciación; pero José también tiene su anunciación, y al igual que María él dice “Sí”. Sin ese “Sí” la historia de nuestra relación con Dios sería muy distinta.

Más adelante está su respuesta instantánea ante la segunda intervención angelical: asume plena responsabilidad de su familia y hace los arreglos necesarios para que abandonen Judea y vayan a Egipto para mantener el niño a salvo. Dado que Lucas nos narra este episodio de manera casual, solemos obviar todo lo que ello implicaba: empacar sus pertenencias, emprender un largo viaje, y de algún modo proveer para las necesidades de María y Jesús mientras vivieran tan lejos de casa. Impresionante, ¿no?

La última vez que sabemos de él es cuando él y su esposa buscan desesperadamente el niño que se les ha extraviado. Ellos viajaban con amigos y familiares; es comprensible que al principio creyeran que Jesús estaba con algún tío o tía, un primo, o un amigo de la familia. Tienen que desplazarse a prisa de vuelta a Jerusalén para hallarlo; y cuando lo hacen, fíjense lo que le dice María: “Tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando” – o, como lo expresa otra traducción: “Tu padre y yo estábamos desesperados”, u otra más: “Tu padre y yo te hemos buscado con dolor”. Cualquiera que en algún momento haya perdido un niño puede entender esta reacción; especialmente cuando habían pasado tres días desde la última vez que lo vieron. Tres días… ¿les recuerda algo? Pero lo que quiero resaltar aquí es lo que Lucas nos narra que María le dijo, “Tu padre y yo”. No “mi esposo” o “este buen hombre que me ha ayudado a criarte”. También ella, al parecer, pensaba en José simplemente como el padre de Jesús. Y en términos humanos, eso es exactamente lo que él era.

José era un hombre trabajador con una esposa y un niño excepcionales. Nunca – hasta donde sabemos – escribió nada ni hizo pronunciamiento público alguno. Él era un laico que hizo su propia contribución incalculable en la vida del niño más importante de la historia, y por tanto en la vida de toda la humanidad. ¡Qué modelo maravilloso para nosotros, laicos Dominicos, mientras nos preparamos para la Navidad!

San José: un modelo para los laicos Dominicoshttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2016/12/Beato-Angelico-Adorazione-Giuseppe-e-Maria.jpghttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2016/12/Beato-Angelico-Adorazione-Giuseppe-e-Maria-150x150.jpgRuth Anne HendersonSliderSpanishSpirituality,,
Recientemente he estado pensando mucho en José. En realidad no le damos mucha importancia – pero, por otro lado, tampoco lo hace la Biblia. Escuchamos de él solo cuatro veces: cuando el ángel le habla del embarazo extraordinario de María (Mt 1,18-24); cuando la lleva a Belén para el...
Recientemente he estado pensando mucho en José. En realidad no le damos mucha importancia – pero, por otro lado, tampoco lo hace la Biblia. Escuchamos de él solo cuatro veces: cuando el ángel le habla del embarazo extraordinario de María (Mt 1,18-24); cuando la lleva a Belén para el censo (Lc 2,4-5); cuando el ángel (¿el mismo?) le instruye llevarse a su familia fuera de la jurisdicción de Herodes (Mt 2,13-15); y cuando él y María buscan a Jesús desesperadamente y lo encuentran en el Templo de Jerusalén hablando con los maestros (Lc 2,48-50). Del mismo modo, tampoco escuchamos mucho de María, aunque ella ciertamente tiene un papel protagónico en la historia de la salvación. Entonces, ¿qué podemos decir sobre José, el hombre invisible? Bueno, para comenzar, miremos su reacción ante el embarazo de María antes de la intervención del ángel: sabe que él no es el padre de la criatura que ella lleva en su vientre, y como es natural decide romper su compromiso con ella – pero decide hacerlo en secreto para no denunciarla ante la comunidad, para no convertir el asunto en un escándalo. Es el comportamiento de un hombre generoso y de buen corazón. Luego, cuando el ángel le dice quién es el Padre del niño por nacer, presta su consentimiento de inmediato. Siempre hablamos de María y de la naturaleza trascendental de su “Sí” en la anunciación; pero José también tiene su anunciación, y al igual que María él dice “Sí”. Sin ese “Sí” la historia de nuestra relación con Dios sería muy distinta. Más adelante está su respuesta instantánea ante la segunda intervención angelical: asume plena responsabilidad de su familia y hace los arreglos necesarios para que abandonen Judea y vayan a Egipto para mantener el niño a salvo. Dado que Lucas nos narra este episodio de manera casual, solemos obviar todo lo que ello implicaba: empacar sus pertenencias, emprender un largo viaje, y de algún modo proveer para las necesidades de María y Jesús mientras vivieran tan lejos de casa. Impresionante, ¿no? La última vez que sabemos de él es cuando él y su esposa buscan desesperadamente el niño que se les ha extraviado. Ellos viajaban con amigos y familiares; es comprensible que al principio creyeran que Jesús estaba con algún tío o tía, un primo, o un amigo de la familia. Tienen que desplazarse a prisa de vuelta a Jerusalén para hallarlo; y cuando lo hacen, fíjense lo que le dice María: “Tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando” – o, como lo expresa otra traducción: “Tu padre y yo estábamos desesperados”, u otra más: “Tu padre y yo te hemos buscado con dolor”. Cualquiera que en algún momento haya perdido un niño puede entender esta reacción; especialmente cuando habían pasado tres días desde la última vez que lo vieron. Tres días… ¿les recuerda algo? Pero lo que quiero resaltar aquí es lo que Lucas nos narra que María le dijo, “Tu padre y yo”. No “mi esposo” o “este buen hombre que me ha ayudado a criarte”. También ella, al parecer, pensaba en José simplemente como el padre de Jesús. Y en términos humanos, eso es exactamente lo que él era. José era un hombre trabajador con una esposa y un niño excepcionales. Nunca – hasta donde sabemos – escribió nada ni hizo pronunciamiento público alguno. Él era un laico que hizo su propia contribución incalculable en la vida del niño más importante de la historia, y por tanto en la vida de toda la humanidad. ¡Qué modelo maravilloso para nosotros, laicos Dominicos, mientras nos preparamos para la Navidad!

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1 thought on “San José: un modelo para los laicos Dominicos”

  1. Cierto, San José es un gran ejemplo para nosotros los laicos. No lo habia visto de esa forma. Siempre he admirado su participacion de hombre callado, honesto, trabajador y amoroso. Gran ejemplo para emular.

    Public CommentUserCierto, San José es un gran ejemplo para nosotros los laicos. No lo habia visto de esa forma. Siempre he admirado su participacion de hombre callado, honesto, trabajador y amoroso. Gran ejemplo para emular.

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