Cuaresma

Artículo de reflexión sobre la Cuaresma de Carlos Mensaque

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CUARESMA

Vivimos en un momento difícil. Es constatable la crisis de valores que se dan en nuestra sociedad. Todo parece relativizarse. El hombre parece que deja de creer en que las cosas han de tener un sentido más allá de la realidad cotidiana en que todo es negociable. Se desconfía sistemáticamente de lo que se nos dice…Nada parece claro. Todo vale…

Y, sin embargo, cada vez más este hombre de nuestros días, aparentemente escéptico y despreocupado de todo sentido moral, necesita ser y sentirse realmente persona, necesita afecto, seguridad…amor…tener algo que no se le pueda romper en las manos, una confianza en que su vida vale la pena, que hay amigos de verdad, que todo lo que soy no puede acabar en una muerte para siempre…

El corazón del hombre sigue latiendo muy vivo, aunque su sonido se ahogue entre el vocerío de la superficialidad que le rodea, de las palabras que nada dicen, del amor intranscendente que se compra y se vende… El corazón no se ve, se esconde en los miles de rostros sin luz, ciegos de no querer ver con claridad ni a mí ni a mis vecinos. Decía Saint-Exùpery “Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

Es hora ya de tomar decisiones porque nuestro ser como hombres está en juego. Es  tiempo de optar con decisión por valores absolutos, que sigan inalterables más allá de las circunstancias de la historia y de los intereses del momento, que den un sentido a mi vida personal, a mi trabajo, a mi relación con los demás…que me ayuden a ser feliz, que me despierten de mi rutina. Es preciso enfrentarse a la realidad del mundo en que vivo y crear a mi alrededor un poco de ilusión, un poco de Verdad…

Pero ¿Qué es la Verdad? El tiempo de Cuaresma nos lleva siempre al Desierto, como Jesús. Allí, en el santuario de la conciencia, aparece la tentación y el camino de Dios. Ambos se presentan como el que puede hacer al hombre más feliz, más dueño de su vida, más libre. Y hay que elegir, sabiendo que te juegas tu existencia. Jesús escogió el camino de Dios, pero las tentaciones fueron muy fuertes…Al final, prevaleció en él la opción más comprometida y difícil, la que significaba el grave compromiso de vivir día a día con el trabajo de mis manos, con la incertidumbre de mi razón, con la arriesgada, pero entrañable llamada del corazón…

El camino de Dios pasa por enfrentarse a la realidad sin tapujos, por no dejarse llevar…por los aparentes triunfos de la mentira, la hipocresía, el poder, las riquezas…Pasa, en definitiva, por fiarse de quien primero se arriesgó por nosotros en una decisión que le costó la vida. Aquella Cuaresma le condujo a la Pasión y a la Muerte -duro camino, “demasiado humano”- pero en el amor que entregaba con su vida como valor absoluto de su fe- Resucitó…descubriendo la Verdad: que todo tenía un sentido,  que el camino del hombre es también el de Dios.

Ojalá nuestra Cuaresma también nos conduzca a Dios en la búsqueda sincera y comprometida de la Verdad…Merece la pena intentarlo.

Carlos J. Romero Mensaque, OP
Siviglia – España



LENT

WE are living in difficult times. There is an evident crisis of values in our society. Everything seems to be relativised. Human beings seem no longer to believe in the things that have a significance far beyond the daily reality in which everything is negotiable. People systematically mistrust what is said to us…Nothing seems clear… All’s fair…

And yet, increasingly these people of our time, apparently sceptical and totally unconcerned with morality, need to be and to feel truly persons, they need affection, security…love…they need something that won’t fall to pieces in their hands, faith that their lives are worthwhile, that they have true friends, that all I am cannot end in a death that lasts for ever no …

The human heart keeps beating strongly, but its sound is drowned by the babble of the superficiality that surrounds it, words that express nothing, trivial love that can be bought and sold … The heart is unseen, it is hidden in the thousands of faces without light, blind people who do not want to see me or my neighbours clearly. Saint-Exùpery said: “It is that only with the heart that one can see rightly; what is essential is invisible to the eye”.

It is high time that we took decisions, because our very humanity is at risk. It is time to opt definitively for absolute values, which will be unalterable beyond the circumstances of history and momentary interests, which will give meaning to my personal life, my work, my relationship with others…which will help me to be happy, which will shake me out of my routine. It is essential to face the reality of the world I live in and create around me a little excitement, a little Truth …

But what is Truth? The period of Lent always leads us into the Desert, like Jesus. There, in the sanctuary of the conscience, there appears temptation and the path of God. Both are presented as what can make people happier, more in charge of their lives, freer. And you have to choose, knowing that you risk your very life. Jesus chose the path of God, but the temptations were very strong…In the end, it was the riskiest, most difficult option that he chose, which means the serious risk of living day by day with the work of my hands, with the uncertainty of my reason, with the risky yet moving call of the heart …

The path of God leads us to face reality without reservations, not to stop making progress…in the face of the apparent triumph of lies, hypocrisy, power, wealth …In a word, it leads us to trust the one who first risked everything for us in a decision that cost him his life. That Lent took him to the Passion – a hard path, “too human”- but in that love that surrendered with his life as the absolute value of his faith. He rose again…unveiling the Truth: that everything had meaning, that the human being’s path is also God’s.

May our Lent, too, lead us to God in the sincere, committed search for the Truth …It is well worth trying.

Carlos J. Romero Mensaque, OP
Seville – Spain

Artículo de reflexión sobre la Cuaresma de Carlos Mensaquehttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2017/03/Ceneri-Santa-Sabina.jpghttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2017/03/Ceneri-Santa-Sabina-150x150.jpgadminEnglishSliderSpanishSpirituality,
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<a href="#Spanish">Spanish</a> - <a href="#English">English</a> <a id="Spanish"></a> CUARESMA Vivimos en un momento difícil. Es constatable la crisis de valores que se dan en nuestra sociedad. Todo parece relativizarse. El hombre parece que deja de creer en que las cosas han de tener un sentido más allá de la realidad cotidiana en que todo es negociable. Se desconfía sistemáticamente de lo que se nos dice...Nada parece claro. Todo vale... Y, sin embargo, cada vez más este hombre de nuestros días, aparentemente escéptico y despreocupado de todo sentido moral, necesita ser y sentirse realmente persona, necesita afecto, seguridad...amor...tener algo que no se le pueda romper en las manos, una confianza en que su vida vale la pena, que hay amigos de verdad, que todo lo que soy no puede acabar en una muerte para siempre... El corazón del hombre sigue latiendo muy vivo, aunque su sonido se ahogue entre el vocerío de la superficialidad que le rodea, de las palabras que nada dicen, del amor intranscendente que se compra y se vende... El corazón no se ve, se esconde en los miles de rostros sin luz, ciegos de no querer ver con claridad ni a mí ni a mis vecinos. Decía Saint-Exùpery "Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". Es hora ya de tomar decisiones porque nuestro ser como hombres está en juego. Es  tiempo de optar con decisión por valores absolutos, que sigan inalterables más allá de las circunstancias de la historia y de los intereses del momento, que den un sentido a mi vida personal, a mi trabajo, a mi relación con los demás...que me ayuden a ser feliz, que me despierten de mi rutina. Es preciso enfrentarse a la realidad del mundo en que vivo y crear a mi alrededor un poco de ilusión, un poco de Verdad... Pero ¿Qué es la Verdad? El tiempo de Cuaresma nos lleva siempre al Desierto, como Jesús. Allí, en el santuario de la conciencia, aparece la tentación y el camino de Dios. Ambos se presentan como el que puede hacer al hombre más feliz, más dueño de su vida, más libre. Y hay que elegir, sabiendo que te juegas tu existencia. Jesús escogió el camino de Dios, pero las tentaciones fueron muy fuertes...Al final, prevaleció en él la opción más comprometida y difícil, la que significaba el grave compromiso de vivir día a día con el trabajo de mis manos, con la incertidumbre de mi razón, con la arriesgada, pero entrañable llamada del corazón... El camino de Dios pasa por enfrentarse a la realidad sin tapujos, por no dejarse llevar...por los aparentes triunfos de la mentira, la hipocresía, el poder, las riquezas...Pasa, en definitiva, por fiarse de quien primero se arriesgó por nosotros en una decisión que le costó la vida. Aquella Cuaresma le condujo a la Pasión y a la Muerte -duro camino, "demasiado humano"- pero en el amor que entregaba con su vida como valor absoluto de su fe- Resucitó...descubriendo la Verdad: que todo tenía un sentido,  que el camino del hombre es también el de Dios. Ojalá nuestra Cuaresma también nos conduzca a Dios en la búsqueda sincera y comprometida de la Verdad...Merece la pena intentarlo. Carlos J. Romero Mensaque, OP Siviglia - España <hr /> <a id="English"></a> LENT WE are living in difficult times. There is an evident crisis of values in our society. Everything seems to be relativised. Human beings seem no longer to believe in the things that have a significance far beyond the daily reality in which everything is negotiable. People systematically mistrust what is said to us…Nothing seems clear... All’s fair… And yet, increasingly these people of our time, apparently sceptical and totally unconcerned with morality, need to be and to feel truly persons, they need affection, security…love…they need something that won’t fall to pieces in their hands, faith that their lives are worthwhile, that they have true friends, that all I am cannot end in a death that lasts for ever no … The human heart keeps beating strongly, but its sound is drowned by the babble of the superficiality that surrounds it, words that express nothing, trivial love that can be bought and sold … The heart is unseen, it is hidden in the thousands of faces without light, blind people who do not want to see me or my neighbours clearly. Saint-Exùpery said: “It is that only with the heart that one can see rightly; what is essential is invisible to the eye”. It is high time that we took decisions, because our very humanity is at risk. It is time to opt definitively for absolute values, which will be unalterable beyond the circumstances of history and momentary interests, which will give meaning to my personal life, my work, my relationship with others…which will help me to be happy, which will shake me out of my routine. It is essential to face the reality of the world I live in and create around me a little excitement, a little Truth … But what is Truth? The period of Lent always leads us into the Desert, like Jesus. There, in the sanctuary of the conscience, there appears temptation and the path of God. Both are presented as what can make people happier, more in charge of their lives, freer. And you have to choose, knowing that you risk your very life. Jesus chose the path of God, but the temptations were very strong…In the end, it was the riskiest, most difficult option that he chose, which means the serious risk of living day by day with the work of my hands, with the uncertainty of my reason, with the risky yet moving call of the heart … The path of God leads us to face reality without reservations, not to stop making progress…in the face of the apparent triumph of lies, hypocrisy, power, wealth …In a word, it leads us to trust the one who first risked everything for us in a decision that cost him his life. That Lent took him to the Passion – a hard path, “too human”- but in that love that surrendered with his life as the absolute value of his faith. He rose again…unveiling the Truth: that everything had meaning, that the human being’s path is also God’s. May our Lent, too, lead us to God in the sincere, committed search for the Truth …It is well worth trying. Carlos J. Romero Mensaque, OP Seville – Spain

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