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Contribución a la discusión sobre Comunicación

En esta era digital, las personas a menudo piensan que hablar de comunicación es una cuestión de poseer las habilidades técnicas necesarias para el majeo de las redes sociales. Un buen comunicador está activa y constantemente presente en las redes sociales, independientemente del contenido ofrecido. Lo que quiero hacer es bastante diferente: quiero dirigir la atención a la médula de la cuestión de la comunicación en la era digital y compartir algunas reflexiones.

La comunicación presupone respeto por el interlocutor y su dignidad (no hay comunicación entre personas que no se respetan), atención al otro (para evitar ofender) – el otro no es visto como alguien diferente de mí y potencialmente hostil, sino situado en un polo esencial hacia el cual me muevo para cumplir completamente la vocación de amar. Si te amas a ti mismo, eres un narcisista y un egoísta, mientras que, si amas al otro, encuentras el propósito verdadero y completo de la vida. Comunicarse, en palabras o de otro modo, es vital para los seres humanos. Esta es la razón por la cual Dios fue el primero en abrir la comunicación con la humanidad y el primero en pronunciar una palabra, y su Palabra es vida.

“Hay un esfuerzo por hablar de ‘comunicación’ del Evangelio más que de proclamación”, escribió Paolo Carrara, profesor de Teología Pastoral, en la edición del 9 de agosto de L´Osservatore Romano. En los Hechos de los Apóstoles leemos las proclamaciones kerigmáticas de los Apóstoles: su mensaje es para todos los oyentes, sin distinción. La proclamación fue y está difundiendo un mensaje a una multitud de personas con la esperanza de que algunos puedan responder a él. En contraste, comunicar un mensaje se basa en una relación personal, un cierto grado de intimidad, de afecto, entre el comunicador y la persona que recibe la comunicación: una relación. En la proclamación hay un ente activo (el proclamador) y un ente pasivo (el oyente), pero en la comunicación la participación es la clave. El anuncio difundido tiene por respuesta una reacción visible que intima el deseo de más información. Esto da lugar al diálogo, a la relación entre individuos, esa comunicación fundamental que puede generar una relación entre los seres humanos y en última instancia con Dios: a saber, la fe.

En tiempos digitales, la evaporación de la idea de “público” complica nuestra comprensión de la comunicación. Anteriormente, el contenido estaba condicionado por el objetivo de referencia, el público específico, y la idea era utilizar su lenguaje y adoptar su estilo. Ningún periódico considerado creador de opinión jamás habría adoptado el lenguaje, el estilo y el contenido de un periódico sensacionalista. En la era digital, cualquier contenido está a un clic de distancia, su objetivo es una gota en el océano de posibles lectores y la comunicación se enfrenta al desafío de la “mediación cultural”: cómo ser entendido más allá de los límites naturales de su propio entorno.

Aquellos que no comprenden esto permiten que la era digital los identifique por medio de información institucional estéril y fría: “nuestra misión …”, “nuestro carisma …” Este tipo específico de comunicación se encuentra en folletos, volantes, folletos publicitarios que apuntan a impresionar un mensaje clave – el slogan – en la memoria del cliente. Correcta o incorrectamente, en la era digital la comunicación de mí mismo parte de cómo actúo: las acciones que realizo están determinadas por mi ética. Esto supone un trastoque a los términos de comunicación.

Si comienza presentando su identidad y luego todas las acciones consiguientes, inmediatamente enajena a cualquiera cuya identidad sea diferente. Pero atraer a todos los que se identifiquen con su modo de actuar significa que puede reunir a una multitud de personas para compartir algo. Es el punto de partida compartido en un viaje de conocimiento recíproco: comunicar más que proclamar.

La comunicación digital nos obliga a preguntar: más allá de los slogans y la proclamación de algún derecho, ¿qué caracteriza nuestra acción? ¿Cuáles de nuestras acciones permiten identificarnos con lo que decimos? ¿Cuál es el unicum generado exclusivamente por nuestra identidad, por nuestro modo de ser a diferencia de los otros?

La comunicación digital en la Iglesia tiene dos polos de atracción: por un lado, ofrece la doctrina sobre la cual se basan los juicios y las acciones, un enfoque que resuelve los problemas presentando la posición oficial de la Iglesia y las acciones que pueden ser aceptadas; por el otro, ofrece una acción pastoral que suprime el juicio y solo entonces aborda la posición oficial de la Iglesia – un enfoque que destaca los efectos de los problemas para luego evaluar su impacto en la doctrina. En otras palabras, volvemos con la tensión entre la Revelación definitiva e inmutable, y su comprensión, tolerante y cada vez más perfecta.

¿Cuál es la posición del Laicado Dominicano? La respuesta a esta pregunta yace en la identificación de la naturaleza especial del Laicado Dominicano y la delineación del marco de referencia de su comunicación, el entorno en que nos identificamos.

El riesgo es grande. Se trata tanto de proclamar nuestra identidad digitalmente, lo que de por sí es difícil, como de confiar a la acción comunicativa la misión de la predicación a la que nos llama nuestro carisma. Es posible y, de hecho, crucial, abordar el asunto del “significado” en la era digital: esta es una tarea que debería posicionarnos en primera línea, trazando un camino seguro. Necesitamos concebir y definir una teología y una acción pastoral que acepten el desafío de la era digital, y que pueda encontrarse con las personas donde viven y hablan su idioma.

Espero que este reto sea aceptado por el Congreso Internacional de Laicos Dominicanos, que podamos hablar de ello, como lo haremos en la Comisión de Comunicación de la que seré presidente, y que pueda poner en marcha un tiempo de estudios específicos y acciones concretas.

Contribución a la discusión sobre Comunicaciónhttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2018/08/Mosé-iPhone.pnghttp://www.fraternitiesop.com/wp-content/uploads/2018/08/Mosé-iPhone-150x150.pngEdoardo MatteiSign of our timesSliderSpanish,,
En esta era digital, las personas a menudo piensan que hablar de comunicación es una cuestión de poseer las habilidades técnicas necesarias para el majeo de las redes sociales. Un buen comunicador está activa y constantemente presente en las redes sociales, independientemente del contenido ofrecido. Lo que quiero hacer...
En esta era digital, las personas a menudo piensan que hablar de comunicación es una cuestión de poseer las habilidades técnicas necesarias para el majeo de las redes sociales. Un buen comunicador está activa y constantemente presente en las redes sociales, independientemente del contenido ofrecido. Lo que quiero hacer es bastante diferente: quiero dirigir la atención a la médula de la cuestión de la comunicación en la era digital y compartir algunas reflexiones. La comunicación presupone respeto por el interlocutor y su dignidad (no hay comunicación entre personas que no se respetan), atención al otro (para evitar ofender) - el otro no es visto como alguien diferente de mí y potencialmente hostil, sino situado en un polo esencial hacia el cual me muevo para cumplir completamente la vocación de amar. Si te amas a ti mismo, eres un narcisista y un egoísta, mientras que, si amas al otro, encuentras el propósito verdadero y completo de la vida. Comunicarse, en palabras o de otro modo, es vital para los seres humanos. Esta es la razón por la cual Dios fue el primero en abrir la comunicación con la humanidad y el primero en pronunciar una palabra, y su Palabra es vida. "Hay un esfuerzo por hablar de 'comunicación' del Evangelio más que de proclamación", escribió Paolo Carrara, profesor de Teología Pastoral, en la edición del 9 de agosto de <em>L´Osservatore Romano</em>. En los Hechos de los Apóstoles leemos las proclamaciones kerigmáticas de los Apóstoles: su mensaje es para todos los oyentes, sin distinción. La proclamación fue y está difundiendo un mensaje a una multitud de personas con la esperanza de que algunos puedan responder a él. En contraste, comunicar un mensaje se basa en una relación personal, un cierto grado de intimidad, de afecto, entre el comunicador y la persona que recibe la comunicación: una relación. En la proclamación hay un ente activo (el proclamador) y un ente pasivo (el oyente), pero en la comunicación la participación es la clave. El anuncio difundido tiene por respuesta una reacción visible que intima el deseo de más información. Esto da lugar al diálogo, a la relación entre individuos, esa comunicación fundamental que puede generar una relación entre los seres humanos y en última instancia con Dios: a saber, la fe. En tiempos digitales, la evaporación de la idea de "público" complica nuestra comprensión de la comunicación. Anteriormente, el contenido estaba condicionado por el objetivo de referencia, el público específico, y la idea era utilizar su lenguaje y adoptar su estilo. Ningún periódico considerado creador de opinión jamás habría adoptado el lenguaje, el estilo y el contenido de un periódico sensacionalista. En la era digital, cualquier contenido está a un <em>clic</em> de distancia, su objetivo es una gota en el océano de posibles lectores y la comunicación se enfrenta al desafío de la "mediación cultural": cómo ser entendido más allá de los límites naturales de su propio entorno. Aquellos que no comprenden esto permiten que la era digital los identifique por medio de información institucional estéril y fría: "nuestra misión ...", "nuestro carisma ..." Este tipo específico de comunicación se encuentra en folletos, volantes, folletos publicitarios que apuntan a impresionar un mensaje clave - el <em>slogan</em> - en la memoria del cliente. Correcta o incorrectamente, en la era digital la comunicación de mí mismo parte de cómo actúo: las acciones que realizo están determinadas por mi ética. Esto supone un trastoque a los términos de comunicación. Si comienza presentando su identidad y luego todas las acciones consiguientes, inmediatamente enajena a cualquiera cuya identidad sea diferente. Pero atraer a todos los que se identifiquen con su modo de actuar significa que puede reunir a una multitud de personas para compartir algo. Es el punto de partida compartido en un viaje de conocimiento recíproco: comunicar más que proclamar. La comunicación digital nos obliga a preguntar: más allá de los <em>slogans</em> y la proclamación de algún derecho, ¿qué caracteriza nuestra acción? ¿Cuáles de nuestras acciones permiten identificarnos con lo que decimos? ¿Cuál es el <em>unicum</em> generado exclusivamente por nuestra identidad, por nuestro modo de ser a diferencia de los otros? La comunicación digital en la Iglesia tiene dos polos de atracción: por un lado, ofrece la doctrina sobre la cual se basan los juicios y las acciones, un enfoque que resuelve los problemas presentando la posición oficial de la Iglesia y las acciones que pueden ser aceptadas; por el otro, ofrece una acción pastoral que suprime el juicio y solo entonces aborda la posición oficial de la Iglesia - un enfoque que destaca los efectos de los problemas para luego evaluar su impacto en la doctrina. En otras palabras, volvemos con la tensión entre la Revelación definitiva e inmutable, y su comprensión, tolerante y cada vez más perfecta. ¿Cuál es la posición del Laicado Dominicano? La respuesta a esta pregunta yace en la identificación de la naturaleza especial del Laicado Dominicano y la delineación del marco de referencia de su comunicación, el entorno en que nos identificamos. El riesgo es grande. Se trata tanto de proclamar nuestra identidad digitalmente, lo que de por sí es difícil, como de confiar a la acción comunicativa la misión de la predicación a la que nos llama nuestro carisma. Es posible y, de hecho, crucial, abordar el asunto del “significado” en la era digital: esta es una tarea que debería posicionarnos en primera línea, trazando un camino seguro. Necesitamos concebir y definir una teología y una acción pastoral que acepten el desafío de la era digital, y que pueda encontrarse con las personas donde viven y hablan su idioma. Espero que este reto sea aceptado por el Congreso Internacional de Laicos Dominicanos, que podamos hablar de ello, como lo haremos en la Comisión de Comunicación de la que seré presidente, y que pueda poner en marcha un tiempo de estudios específicos y acciones concretas.

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1 thought on “Contribución a la discusión sobre Comunicación”

  1. FELICITACIONES: Por abordar el tema sobre “la comunicación digital”, que muchos lo miran con asombro y lo satanizan …sin embargo, de acuerdo a los signos de los tiempos debemos estar presentes en el mundo digital buscando nuevos horizontes para la predicación…Y hoy, mas que nunca que son lugares donde se distorsionan la verdad y hay mucho peligro para la fe… Es allí donde el dominico fraile, religiosa y laico deben tener presencia real en lo virtual…Hay mucho que hacer, nada de miedos, no es difícil aprender y dominar éstas herramientas de la tecnología de la comunicación virtual…Es una necesidad…no rechacemos espacios que nos esperan para hacer “Brillar la presencia de Cristo”…Animo y felicitaciones hermanos…es también la puesta en práctica de la ITINERANCIA DOMINICANA….

    Public CommentUserFELICITACIONES: Por abordar el tema sobre "la comunicación digital", que muchos lo miran con asombro y lo satanizan ...sin embargo, de acuerdo a los signos de los tiempos debemos estar presentes en el mundo digital buscando nuevos horizontes para la predicación...Y hoy, mas que nunca que son lugares donde se distorsionan la verdad y hay mucho peligro para la fe... Es allí donde el dominico fraile, religiosa y laico deben tener presencia real en lo virtual...Hay mucho que hacer, nada de miedos, no es difícil aprender y dominar éstas herramientas de la tecnología de la comunicación virtual...Es una necesidad...no rechacemos espacios que nos esperan para hacer "Brillar la presencia de Cristo"...Animo y felicitaciones hermanos...es también la puesta en práctica de la ITINERANCIA DOMINICANA....

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